Ribera del Fresno


Creditos:  Ayuntamiento de Ribera del Fresno
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Vista aerea de Ribera del Fresno.




Historia de Ribera del Fresno


Existen restos arqueológicos que remontan su origen a la época prerromana (s II a.c.- I d.c.). Así lo constata el Oppidum de Hornachuelos (posiblemente la antigua Fornacis que menciona Ptolomeo). Al igual que la localización en su término de la ceca túrdula de Balleia.

Asimismo, la presencia de restos visigodos en la zona hace pensar en probables asentamientos, remontándonos al siglo V.

Sobre legendarios antecedentes no documentados, bajo el dominio árabe, aparece nombrado ya como centro poblado.

Fue repoblada en el siglo XIII por la Orden de la Caballería de Santiago. Se le denominará, desde entonces, como Ribera, de la Orden de Santiago, Partido de Llerena y provincia de León (sede de la Orden). La primera referencia escrita data de 1257, en la cesión de terrenos al priorato de San Marcos de León, para la fundación por carta de Puebla del Prior. A partir del siglo XIII viene nombrada en los documentos como Ribera del Fresno.

Según la tradición su nombre se atribuye a una gran fresno existente a orillas del Arroyo Valdemedel, donde se asienta la población.


 
En la actualidad, Ribera del Fresno obedece a una importante reestructuración urbanística llevada a cabo durante los Siglos XVII y XVIII en donde destaca la típica arquitectura popular de Tierra de Barros plasmada en las casas blancas encaladas cuyas fachadas se muestran adornadas de hermosas rejas y balcones. Igualmente son reseñables las grandes mansiones señoriales con seductoras fachadas barrocas en las que llama la atención el protagonismo de sus elaboradas portadas, balconadas, áticos y blasones, alguno de los cuales pertenecientes al Siglo XVI. Entre ellas cabe mencionar la de los Ojeda, Aparicio, Grajera, Olea y otras correspondientes a la antigua hidalguía y nobleza local, que proliferan en las Calles Cura, San Juan Macías, Coso y otras. Señalamos la Casa de la Cultura, una de las mejores casa-palacio de la localidad donada en 1991 por Don Jose María Vargas-Zúñiga . Este soberbio edificio refleja el arte y cultura del siglo XVIII. También el Palacio de Quintanilla ubicado en la Calle Ayuntamiento. Este edificio del Siglo XVI al XIX, mantiene toda su estructura destacando su fachada barroca.

Además, la Calle Larga fue cuna de uno de los escritores más importantes de la Literatura Española del Siglo XVIII: Don Juan Meléndez Valdés (1754-1817) que pasó toda su infancia en la localidad ribereña. Este personaje cumbre en el Siglo de las Luces o Ilustración destaca por su actuación comprometida en la España de la época, intentando cambiar los ideales en los que descansaba el Antiguo Régimen y aplicar unos pensamientos liberales y progresistas. Para lograr esta quimera se convirtió en político y magistrado lo que le acarreó su destierro en Francia donde murió en 1817.

El año 2004 se celebró el 250 aniversario del nacimiento del escritor de Ribera del Fresno.

Una vez realizada una breve descripción acerca de la arquitectura civil cabe reseñar los importantes monumentos religiosos existentes en la zona. Entre ellos, la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Gracia, situada en la Calle Iglesia número 2, y original del Siglo XIV, ampliada en el Siglo XV y reedificada sucesivamente en 1745 y 1859. Como característica singular presenta dos torres gemelas en la fachada delantera que se orienta, peculiarmente, de forma contraria al caserío. En la parroquia se encuentran la escultura de estilo románico-gótico de la Virgen del Valle, patrona del pueblo, que denota la característica típica de este estilo como es la Virgen sentada con el niño, vestido como rey. Igualmente hay que mencionar del maestro barroco de la Escuela Sevillana Martínez Montañés, uno de los Cristos que aparecen en la parroquia. También dentro del estilo escultórico hay que referirse a los retablos y en la Iglesia Parroquial se conserva uno realizado por Alonso Rodríguez Lucas de estilo barroco de finales del Siglo XVII.


En cuanto a las ermitas podemos destacar en el municipio las Ermitas de la Aurora, la ermita del Cristo de la Misericordia, la del Cristo Viejo o la dedicada al San Juan Macías.
La primera se ubica en la Calle Meléndez Valdés, en pleno centro, pudiendo destacar de la misma un retablo de estilo barroco con la escultura, del mismo estilo, de la Virgen de la Aurora portando en la mano izquierda un libro y en la derecha una lanza.

La ermita del Cristo de la Misericordia, patrón del pueblo, es una composición arquitectónica del Siglo XVIII en donde hay que señalar la escultura del Cristo de la Misericordia del famoso escultor de la Escuela Sevillana barroca Pedro Roldán intentando plasmar en sus tallas el mayor realismo y sufrimiento, lográndolo en la figura del Cristo Muerto en la cruz tapado con un paño sobre sus caderas.




Por lo que respecta a la Ermita del Cristo Viejo, ubicado en lo que actualmente se denomina Calle Príncipe de Asturias y en visible estado de ruinas, hay comentar que fue levantada en el Siglo XVI sobre otra anterior conservándose la cúpula de la cabecera y una torre de peculiar remate bulboso que se asemeja a la Iglesia de la Coronada del pueblo cercano de Villafranca de los Barros.

Por último, en 1985 se inaugura la Ermita de San Juan Macías, dedicada al fraile dominico de Ribera del Fresno que fue canonizado en 1975. La Capilla fue levantada en la misma casa donde nació el Santo. Además, dedicado al santo se erigió el Pozo de San Juan Macías en la denominada finca del Valle Garzón, en el término municipal ribereño. Se escogió el lugar debido a la peculiaridad de que fue en este terreno donde se produjo el primer milagro del santo.




Visita por Ribera del Fresno


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Cuando en 1791 Don Juan José de Alfranca y Castellote, visitador general, viene a nuestro pueblo, en su informe, entre otras, escribe estas palabras: “Las casas son de regular construcción y entre ellas quatro o cinco de mui buena arquitectura y disposición interna, superiores a todas las de los pueblos del Partido de Llerena, inclusa la capital”. Nuestras amplias calles con hermosos edificios tanto civiles como religiosos, privados o públicos, son un buen lugar para pasear y recrearse, ya sea con el sabor popular de la cal blanca y rejas negras, como con el sabor nobiliario de hermosas fachadas con blasones.



Son a destacar, entre otras no menos sigulares:

Casa de Vargas-Zúñiga: Perteneció en el siglo XVII a la familia de Don Fernando Brito Lobo. Impresiona su enorme fachada, su gran balcón y escudo con venera. Sus rejas llevan la Cruz de Santiago. Fue cedida al ayuntamiento por los herederos de la familia Vargas-Zúñiga, y actualmente es la Casa de la Cultura. En ella se encuentra la Biblioteca Pública, el Centro de Interpretación “Cerro de Hornachuelos” y un Centro Etnográfico sobre las Almazaras.

Casa de Bazo: Destaca en esta fachada su balcón con bóveda en forma de venera. Hoy está restaurada como Posada.

Palacio de Quintanilla: Construida en el siglo XV fue reconstruida a finales del siglo XVII. Comprende un rincón pintoresco en la calle Ayuntamiento.

Casa de los Olea y Casa de los Grajera: Las dos pertenecientes a familias con poder municipal en los siglos XVII y XVIII. Los dos de esquina, blasonadas y con puerta trasera lateral.

Antiguo Convento de Jesús y María, hoy Ayuntamiento: Hasta principios del siglo XVIII nos consta por documentación que tuvo profesión 20 monjas, y en él se impartió enseñanza privada.

Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Gracia: Obra originaria del siglo XIII, fue ampliada en época de los Reyes Católicos y reedificada en 1745 y 1859, según consta en inscripciones hoy ya desaparecidas, mencionadas por distintas fuentes. Construcción de amplias proporciones, realizada en mampostería encalada, en cuyo escudo podemos ver la Cruz de Santiago. En su interior conserva un notable retablo barroco de fines del siglo XVII realizado por Alonso Rodríguez Lucas.

En ella se encuentra la imagen de Nuestra Señora de Gracia, escultura de estilo gótico, y la imagen de la Virgen del Valle, de estilo protogótico.

No debemos olvidarnos de su púlpito hecho con mármol de Estremoz, ni de la Cruz Procesional realizada en plata sobredorada, obra de Juan de Aldana, platero vecino de Llerena. Hoy en día esta iglesia es zona ZEPA de cernícalos.

Ermita del Cristo de la Misericordia: Obra del siglo XVIII de atractiva composición arquitectónica. Se trata de edificación con atrio delantero, arcada lateral y torre con elegante remate. Posee una escultura del Cristo de la Misericordia del famoso escultor de la Escuela Sevillana Pedro Roldán.

Ermita de la Aurora:
Su fachada se singulariza por su somero hastial coronado con pequeña espadaña. En su interior se halla la Sillería de los Trece de la Orden de Santiago. En el umbral de la entrada se aprecian piedras visigóticas.

Ermita del Cristo Viejo: De sus restos se conservan la cúpula de la cabecera y una torre de peculiar remate bulboso.

Ermita de San Juan Macías: Construida en 1985 en ha casa donde nació el santo.



Ermita de San Isidro: Construcción de 1998 levantada a 4 Km. de la población.

En el nombre de sus calles queda recuerdo de lo que fue:

Calle Hospital: En esta calle se ubicaba el Hospital de San Juan.

Calle de la Cruz: Hace alusión a la Cruz que había al final de la calle.
Calle del Castillo: Castillo perteneciente a la Encomienda de Santiago, que mandó a construir en el siglo XV Martín de Tordesillas. Las casas de la Encomienda se encontraban en la calle de los Ricos (actual Calle ayuntamiento).  


San Juan Macías 


Imagen de San Juan Macías que se encuentra en la Basílica del Santisimo Rosario en Lima- Perú.

Juan de Arcaz Sánchez, San Juan Macías, nace en Ribera del Fresno en 1.585. A los cuatro años de edad queda huérfano habiendo muerto sus padres, Don Pedro de Arcaz e Inés Sánchez, víctimas de las epidemias del tifus y de la viruela; quedándose éste bajo la tutela de sus tíos.

Sus tíos carecían de recursos económicos para sustentar y educar a Juan por lo que se introduce al oficio de pastor en una hacienda de un terrateniente extremeño.

Su niñez está marcada por una educación de especial devoción a la Virgen María, particularmente mediante el rezo del Rosario, que unido a las horas pasadas en la soledad del pastoreo adquirirían hábitos contemplativos.

A los veinte años de edad toma la decisión de emigrar de Ribera del Fresno para buscar mejores condiciones de vida. El primer lugar donde se asienta es Sevilla donde se puso a trabajar como pastor a las órdenes de un rico ganadero andaluz. Tras Sevilla se dirige a Jerez de la Frontera, sintiéndose incómodo, al igual que ocurriera en Sevilla. En Jerez de la Frontera hizo amistad con un marinero y rico negociante con quien se puso a trabajar como criado. Ambos regresaron nuevamente a Sevilla donde arreglaron todos los papeles en la Casa de Contratación para embarcar al Nuevo Mundo llegando a Cartagena de Indias (Colombia) y más tarde a Lima. En esta última ciudad, cuando contaba con 37 años de edad, ingresa en la Orden de los Dominicos en el Convento de Santa María Magdalena porque veía que allí podía cooperar con los dominicos en su misión apostólica y en la promoción humana de los pobres.

Fue portero del convento durante veinticinco años desde donde practica una importante obra de beneficencia espiritual y material; además de tener un gran influjo en la ciudad gracias a sus consejos. Por lo que aquella portería de la Magdalena se convertiría en un lugar de comunión y participación de pobres y enfermos.

Sesenta años de edad contaba fray Juan Macías cuando le visitó la enfermedad que le llevaría a la tumba. Siguiendo la costumbre de aquellos tiempos, los religiosos de la comunidad se dirigen procesionalmente a la habitación del fraile.

Muere, finalmente en esta ciudad de Lima el 15 de septiembre de 1645.

Su cuerpo es venerado en la Basílica del Rosario.

Fue beatificado, es decir, declarado y ser honrado con culto, por el papa italiano Gregorio XVI en 1813 y canonizado, declarado solemnemente santo, por el papa Pablo VI el 28 de septiembre de 1975.


Gastronomía



Ribera del Fresno ofrece una gastronomía derivada fundamentalmente de los productos típicos de la comarca: vinos de excelente calidad o aceite de oliva virgen extra. De hecho, los vinos de Ribera del Fresno están incluidos dentro de la Denominación de Origen.

Pero es en la comida donde se denota una gran variedad destacando el gazpacho, bacalao en cantina, el escabeche, la caldereta de cordero, la pescadilla, tapas de guarrino, migas, garbanzos guisados con romazas, repápalos de leche, etc.

En cuanto a los dulces típicos de la localidad se subrayan las roscas de candil, las flores, los prestines, los tirabuzones, perrunillas, bizcochos, bollos de Pascua típicos de Semana Santa, coquillos, roscas fritas.                                                                                                                                         


Ruta al Pozo de San Juan Macias



Pozo de San Juan Macías

Partimos desde la plaza de España, en dirección a la C/ Sevilla. Al final de la calle sale una pista asfaltada, y a unos 4 Km hay un monumento a San Juan Macías. Una vez visitado, emprendemos la vuelta por la Vereda de la Tía Juana, en la que podremos visitar un chozo antiguo hecho de piedra. Al final de esta vereda, giramos a la derecha y volvemos a salir a la misma pista por la que fuimos.



55° Aniversario de la Canonizacion de San Martín de Porres

  

6 DE MAYO DE 1962 - 2017


Relatos de la Beatificación y

la Canonización de Martín de Porres




EL SANTO DE LOS POBRES

SAN MARTÍN DE PORRAS


El R.V. Padre Rubén Vargas Ugarte relata el glorioso momento de la Beatificación y la Canonización de fray Martin de Porres, en su obra "EL SANTO DE LOS POBRES. 
El Padre Vargas, tuvo la gracia de estar presente en la Basílica de San Pedro el 6 de Mayo de 1962.



P. Rubén Vargas Ugarte, SJ
Nació en Lima el 22 de octubre de 1886. Hijo del historiador Nemesio Vargas Valdivieso. 
Estudió en el Colegio San Luis y en el Colegio de la Inmaculada de los Jesuitas en Lima. En 1904 viajó a Pifo, Ecuador para ingresar al Noviciado de la Compañía de Jesús, luego viajó a España, para estudiar Humanidades y Filosofía en el Colegio de Granada.

Se ordenó sacerdote de la Compañía de Jesús en 1921, en Barcelona donde finalizó sus estudios de Teología.
Inició su aventura de investigador visitando el Archivo del Vaticano en Roma y sobre todo el Archivo General de Indias en España.
Falleció el 14 de febrero de 1975.



CAPITULO XXII

LA BEATIFICACIÓN



Plano de la ciudad de Lima 1735
La situación de la Europa y los sucesos que vinieron a conmover la América Española en el primer tercio del siglo XIX dieron lugar a una verdadera paralización de la causa. No obstante esto, las esperanzas que de su feliz éxito se habían concebido no podían verse frustradas, sobre todo si se tiene en cuanta que el Venerable Martín continuaba obrando prodigios a favor de los que le invocaban. Uno de ellos, el realizado en 1785 en la persona de doña María Fuentes y Gálvez, mujer de don Severino Ceballos, residente en Guayaquil, confirmo su fama de taumaturgo y la extendió dentro y fuera del país. Padecía esta señora hacia 5 años una fistula cancerosa en parte muy delicada y, habiendo ensayado todos los medios para su curación y consultando diversos médicos, no había experimentados mejoría alguna. Vino a Lima con la esperanza de encontrar en los facultativos de esta ciudad algún alivio y llamó para este efecto a los doctores, Felipe Boch, cirujano francés, Francisco de Mendoza, Miguel Utrilla, Francisco Navarro y otros, considerados en aquel entonces como los peritos en el arte de curar. El resultado de estas consultas fue le declarar que era incurable su mal y que solo podía echarse mano de algún paliativo para calmar sus dolores. Hallábase en este estado y muy desconsolada, cuando llego a su noticia que la Santa Sede había declarado heroicas las virtudes de Martin y Juan Masías. Una amiga suya la incito a invocar al primero indicándole que su curación podría servir para adelantar la causa y lo hizo con viva fe, yendo en persona a visitar su sepulcro y aplicando tierra del mismo a la llaga. Al tercer día, advirtió que esta se había cicatrizado y que había dejado de manar pus la parte afectada aun comprimiéndola, quedándole tan solo un pequeña cisura, la cual vio a cerrase también al siguiente día, de modo que no le quedo otro rastro de su mal que una ligera mancha.

Tan claro y manifiesto milagro no pudo quedar en silencio. Por disposición del Excmo. Señor Arzobispo una comisión de teólogos examino atentamente el caso y, además, tres distinguidos profesores de medicina, el doctor don Cosme Bueno, el doctor Domingo Egoaquirre y don Agustín Pérez, reconocieron a la enferma y, teniendo presente el dictamen de los que con anterioridad habían atendido a la paciente, declararon los tres que la curación era completa y que aun la ausencia de cicatriz naturalmente no tenia explicación. El doctor José Manuel Valdés, medico también, del cual tomamos estos datos, dice haber tenido a la vista el dictamen de sus colegas y asegura que no puede dudarse de la realidad de este insigne milagro.

Su Santidad Gregorioa XVI
Pasaron, sin embargo, algunos años e interrumpidas en buena parte las comunicaciones entre Europa y América, no se tenía noticia en Lima del estado de la causa. Solo en 1835 una alegre nueva vio a llenar de contento a los devotos de Martín. Desde Chile comunicaron al Prior del Convento del Rosario, fray Lázaro Balaguer y Cubillas, que estaba próximo el día de su Beatificación y se le comunicaba la orden del Maestro General de los Dominicos de remitir a Roma algunas reliquias de Martin de Porras y de Juan Masías. No tardo en llegar a nuestras playas la confirmación del anisado suceso. El Arzobispo don Jorge de Benavente recibió de la Sagrada Congregación de Ritos del Decreto autentico por el cual Su Santidad Gregorio XVI, después de haber sido aprobados los milagros que se presentaron para la Beatificación de Martin, en la junta general celebrada en el Palacio de Quirinal, el día 1° de agosto de 1836, en presencia del Cardenal Pedicini, Prefecto de dicha Congregación, del relator de la causa, Cardenal Odescalchi y demás oficiales manifestó que con seguridad se podía proceder a la solemne Beatificación del Venerable.

La ciudad se vistió de fiesta y un repique general de campanas anuncio a los vecinos de Lima que en la Iglesia de Santo Domingo se iba a entonar un solmene Te Deum e acción de gracias por el honor que se iba a discernir a uno de sus compatriotas, el humilde Hermano del convento del Rosario. Días mas tarde, con asistencia del Excmo. Señor Arzobispo, se descubro el sepulcro que guardaba los restos de fray Juan Masías en la recoleta de Sta. María Magdalena y se extrajo de entre los huesos uno del brazo, a fin de remitirlo a Roma. Hízose otro tanto en la capilla denominada del Santo Cristo, en el interior del convento del Rosario, donde reposaban los restos de Martin y al abrir la caja que los contenía se advirtió la falta de algunos huesos, los cuales se habían distribuido al trasladarlos o reconocerlos anteriormente. Escogiéndose tres de ellos y debidamente encajonados y sellados se enviaron junto con el brazo de fray Juan a la Ciudad Eterna.

P. Joaquin Ventura de Ráulica
Llego por fin el día señalado por Dios para la glorificación de nuestro Santo. El 8 de agosto de 1837 se publico en Roma la Bula de Beatificación y se designo el 29 de octubre del mismo año para su solemne triunfo en la Basílica Vaticana. Aquel día lucio con inusitado brillo desde lo alto de la gloria del Bernini la figura plácida y amable de Martín, del enamorado de los pobres de Cristo, del moreno de alma pura que supo atraer sobre sí las miradas del Omnipotente, del esclavo de sus hermanos exaltado por su humildad al solio de los Bienaventurados. En mayo del siguiente año la esplendida Iglesia de la Minerva, joya que los siglos medios legaron a Roma y centro de las actividades de la Orden de Santo Domingo, vestía sus mejores galas para solemnizar la Beatificación de Juan y de Martín. Uno de los más elocuentes predicadores de aquel siglo, el R. padre Joaquín Ventura de Ráulica, se encargo de glorificar con su palabra al Hermanos dominico. Su palabra enardeció a los oyentes y sirvió para que se difundiese aun mas la notica del Santo, pues bien pronto fue traducido este admirable discurso al castellano y al francés. Dios había glorificado a su siervo y la Iglesia Santa, dócil a sus designios, había aureolado la figura de Martín con un halo de luz inmarcesible.
Y con el poeta, pudieron cuantos fijaron sus ojo en su imagen expuesta a la veneración del mundo repetir:

En vano, gran Martín, la noche fria
Vistió tu rostro con la sombra obscura;
Mas que la nieve era tu alma pura
Y mas clara que le sol de medio día;
Y hoy en la gloria perennal te alegras,
Mientras gimen sin tregua en el profundo,
Mil y mil que tuvieron en el mundo
Los rostros blancos y las almas negras.

Cuando al Perú llegaron las Bulas de Beatificación de los dos legos dominicos, el país comenzaba a convalecer de las heridas abiertas en su seno por la división de sus hijos y la sañosa envidia del invasor extranjero. Un nuevo Congreso Constituyente se había reunido en Huancayo y el Ejecutivo, alejado de la Capital, no pudo darles el pase, siguiendo la abusiva costumbre de aquel tiempo. Esta circunstancia retraso las fiestas con que la ciudad deseaba exteriorizar su júbilo y sólo en abril de 1840 se pudieron llevar a cabo con la participación de los poderes públicos y de un gentío innumerable, que consideró como un augurio de paz la exaltación de estas nuevas flores de santidad del pensil limeño. “No os parezca demasiada exageración, escribía el Arzobispo, don fray Francisco de Sales Arrieta, al Sumo Pontífice, el que, no bien esta cristiana grey tuvo noticia de haber en esta ciudad letras de su amante padre, en circunstancias de concluir un guerra desoladora, que había cubierto de luto todos los corazones, cuando por las calles y plazas, como la mujer del Evangelio que convocaba a sus amigas, se daban los parabienes, por haber logrado ya la dracma que deseaban”.
 
General Agustin Gamarra
El 19 de abril, Domingo de Resurrección, fueron trasladadas solemnemente y bajo palio desde Santo Domingo a la Catedral las Bulas Pontificias, formando el cortejo las autoridades civiles y religiosas y gran cantidad de pueblo. A las puertas de la Basílica aguardaba el Excmo. Señor Arzobispo en compañía de los Obispos de Alalia, Luna Pizarro y del de Mainas, Arriaga y una vez leídas desde el púlpito por el Notario Mayor, se entono el Te Deum de Acción de Gracias, siguiéndose luego las salvas de la tropa, el alegre volteo de las campanas y los fuegos y luminarias con que se regocijo el acto. Al siguiente día, 20 de abril, se canto una Misa Solemne, con asistencia del presidente de la república, general Agustín Gamarra, del personal de las Cortes y demás Tribunales, de la Casa Militar y de representantes de todas las corporaciones. El concurso fue extraordinario, la devoción y el júbilo se reflejaban en todos los semblantes y nada falto para hacer de la fiesta un cálido y general homenaje rendido a la virtud. Fray José Vicente Seminario, de la Orden de Predicadores, tuvo a su cargo el panegírico de los dos nuevos santos y al terminarse la misa, fueron conducidas procesionalmente hasta Santo Domingo las imágenes de Martín y de Juan, seguidas de las de los Santos, Toribio de Mogrovejo, Rosa y Francisco Solano. Desbordóse el publico por las calles del transito y ya con mas libertad se desahogo el fervor popular. Las clásicas celosías y balcones lucían colgaduras y de ellos se arrojaban flores al paso de las andas hasta llegar al templo, en donde penetro la efigie transfigurada e Martín, del alerta campanero que por tantos años había sido el primero en franquear su dintel, invitando a todos a penetrar en esa casa de oración. A esta fiesta se siguió la de sus hermanos los dominicos le ofrecieron en su Iglesia, adornada como en los días grandes y revestida de sus mejores galas. Lima pago si no con creces, al menos dignamente, el favor recibido y, al ser colocada a uno y otro lado de su hermana Rosa de Santa María, las efigies de los dos santos, juntamente con las urnas que guardaban sus reliquias, se abrió un fuente de gracias que todavía corre, para dicha de los que imploran su intercesión y confía en su patrocinio.
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Articulo del Diario de Lima sobre el inicio del proceso de beatificación de Martín de Porres 1686


CAPÍTULO XXIV

LA CANONIZACIÓN


Quien quiera que haya hojeado estas páginas y haya fijado su atención en los años transcurridos desde la muerte del Santo hasta el momento en que fue propuesto a la veneración de los fieles, no habrá podido menos de advertir la lentitud con que procedió su causa. No es éste un hecho insólito, en Roma no se dan mucha prisa en estos asuntos y de ahí que con alguna ironía se acostumbra decir que Roma es eterna. Muchas veces somos nosotros o para hablar más exactamente son los encargados de promover la causa los causantes de esta lentitud y a ello hay que agregar un factor geográfico: la distancia que separa este continente de la curia romana. Hoy se ha acortado esa lejanía, pero en otra época fue palpable y lo corrobora el caso de las sana Mariana de Jesús, la Azucena de Quito, canonizada recientemente.

Casi ciento sesenta años tuvieron que transcurrir, desde la apertura del Proceso Apostólico hasta la Beatificación de Martín y ciento veinticinco años desde esta fecha hasta su canonización. Pero gradualmente y cada vez con mas énfasis se insistió en la necesidad de dar cima a su causa. Cuando en 1926 su Santidad Pio XI dispuso su reanudación, todos concibieron grandes esperanzas y desde aquel punto se trabajo con ahínco por difundir su culto e implorar su intercesión. Refiriéndome tan solo a Lima, su patria así el Centenario de la Beatificación en 1937, como el de su muerte, en 1939, dieron motivo a diversas manifestaciones de piedad y de adhesión que no poco contribuyeron a avivar en los ánimos el deseo de que se acelerara su triunfo.

Ya nos hemos referido a la extraordinaria difusión de su culto en todo el mundo y esto era ya una señal manifiesta de la voluntad de Dios. Sin embargo, en toda canonización se exigen algunos milagros y éstos habían de dar la solución. No dejaron de presentarse y así en el año 1938 se envió a la Sagrada Congregación de Ritos para su examen, el de una curación atribuida al Santo en Cajamarca; en el año 1941, ocurrió otro tanto con un prodigio obrado según se dice en Detroit (Estados Unidos) y, finalmente, en el año 1948, llegaban a Roma los datos de un caso extraordinario sucedido en Transvaal, en el sur de África. Sometidos a un riguroso examen, ninguno de ellos fue aprobado y hubo que recomenzar. Nadie perdía las esperanzas y con fundamento. La hora llegaría aun cuando para nuestra impaciencia tardara más de lo previsto.

En el año 1948 se remitió el proceso seguido en la curación instantánea de una señora de edad avanzada. El caso había ocurrido en la Asunción del Paraguay y se trataba de una obstrucción intestinal, rebelde a todos los tratamientos y que no podía ser operada por tratarse de una mujer de 87 años. El caso era desesperado y ya había sobrevenido un colapso cardiaco que agravaba el estado de la enferma. Una hija suya que vivía en Buenos Aires, toma un avión para ir al lado de la enferma y, desde el primer momento pone el asunto en manos del Santo Martín. Llega a la Asunción y aquella misma mañana, al amanecer la enferma recobra completamente la salud y el mal desaparece. Este milagro fu aprobado por la Sagrada Congragación. 
 
Niño Antonio Cabrera de 11 años
presente en San Pedro en compañia
de sus padres.
En el año 1956, tiene lugar otro prodigio debido a Martín. Un muchacho de poco más de cuatro años de edad, de Tenerife en las Canarias, recibe un golpe en el pie producido por un bloque de cemento de treinta kilos de peso. Prácticamente el pie queda deshecho y el estado del herido es de cuidado. Aparece la gangrena y no la pueden detener los médicos que asisten a Antonio Cabrera Pérez, que así se llama el muchacho. La amputación se hace necesaria a juicio de cuatro facultativos a quienes se consulta el caso. Pero he aquí que la familia vuelve sus ojos a Martín, aplican al pie deshecho una imagen del Santo y el 1° de Setiembre en la noche, desaparece la gangrena y la cicatrización se inicia normalmente. Todos quedan estupefactos y el milagro parece patente.

Aprobado este milagro en la Sagrada Congregación, podía procederse a la Canonización, pues el Sumo Pontífice podía dispensar en el tercer milagro que comúnmente se exige. Como el examen de estos casos extraordinarios exige tiempo no se obtuvo la aprobación de inmediato. El último de los citados fue visto por la comisión médica, compuesta de un buen numero de médicos expertos y de nota el 11 de enero y el 18 de octubre de 1961. La comisión dio su fallo favorable y esto hizo pensar a algunos que, tal vez, en Diciembre de aquel año se realizaría la Canonización. No fue así. El 13 de febrero de 1962, la Junta de Teólogos revisó el proceso y la conclusión también cedía a favor de la causa. Por fin, en la Congregación General, presidida por su Santidad el Papa se aprobó el decreto llamado de Tuto, o sea que se consideró que no había óbice algún para proceder a la Canonización. Este acto que tuvo lugar el 20 de marzo de 1962 llenó de alborozo a todos los devotos del Santo y comenzaron los preparativos para el gran triunfo de Martín.

Se fijo el día 6 de mayo para la ceremonia, o sea la Dominica Segunda después de Pascua y tuvimos el consuelo de asistir a ella, formando parte del la Comisión nombrada por el Gobierno del Perú. No nos detendremos a describir la magnificencia que se despliega entonces bajo las bóvedas de San Pedro, baste decir como o se lo oí a un caballero romano, buen conocedor de la pompa usada en la Basílica, que no hay fiesta religiosa alguna que llegue a supere en esplendor y boato a la de una Canonización.



En esta ocasión el concurso, que suele ser muy crecido, rebasó todos los límites, pues se llegó a ver lo que es muy raro que ocurra, esto es que entre la multitud se vieran representantes de todos los continentes y de todas las razas. La América del Sur, con el Perú a la cabeza, había enviado numerosos peregrinos; la América del Norte, en donde tanta veneración se tributa al Santo, veíase también representada y no ya por gente de color sino aun por católicos de raza blanca; el África, el Asia, la Australia, todas estas regiones tenían delegados en gran numero y, por ultimo la Europa rendía también su fervoroso homenaje al humilde lego dominico. De España, de Francia, de la católica Irlanda, de Italia y Alemania, habían acudido grupos compactos, pero merecen singular mención los irlandeses y los boloñeses, donde es Martin muy popular.

Fuera de la delegación oficial del Perú, en el cual se veía a algunos embajadores, también el Gobierno español se hizo representar por un ministro de estado y por otras personalidades distinguidas. La jornada fue bellísima y hasta el tiempo contribuyó a que la alegría y el contento fuese general y que al penetrar en la Basílica, presidiendo el cortejo, la imagen de Martín, rompieran todos en vivas y aplausos. Esta estruendosa ovación se repitió cuando al final del acto, Su Santidad el Papa Juan XXIII, se presento en La Logia de la Basílica, desde donde impartió su bendición a todo los que llenaba la majestuosa plaza de San Pedro.

Hemos tenido la dicha de ver glorificado a San Martín de Porras. Viene a unirse al grupo que forman Toribio de Mogrovejo, Francisco Solano y Rosa de Lima, Santos que convierten a Lima, llamada la ciudad de los Reyes, en la ciudad de los Santos. De hoy más cuantos vengan a postrarse ante los restos de Rosa de Santa María y quieran exhalar el perfume que todavía se desprende del huerto que ella frecuentaba y donde labro una ermita para a solas gozar de la presencia de su amado, podrán también recorrer los claustros de Santo Domingo que Martín aseaba con su escoba y visitar la enfermería, hoy convertida en capilla, en donde se prodigo en beneficio de sus hermanos y entrar también en la sala capitular, de donde todavía pende el Santo Cristo, con el cual se le vio abrazado mas de una vez en lo alto, atraído por la llaga del costado de Jesús crucificado.

Quiera Dios que estas líneas que nos ha dictado no tanto el conocimiento adquirido, cuando el afecto que sentimos hacia Martín, contribuyan a difundir más y mas su devoción y a inspirar en todos ese sincero y puro amor a Dios y los prójimos que ardía en su alma. Y ahora, agradecidos al cielo que nos dio este fruto de bendición, acerquémonos con la imaginación al glorioso Santo dominico, cuya figura yo he deslustrado con mi tosco decir, llevemos a nuestros labios la orla de su hábito y pidámosle que avive en nosotros la caridad y, unidos todos, repitamos esta plegaria: 


Señor: Haz que vuelva el leguito con su gato
con su dogo y ratón y con su plato
de humilde loza y que e en la noche oscura
del mundo, alce su voz a Ti, Señor,
y que brote después, como flor
en los hombres su autentica ternura.


VARGAS UGARTE S.J., R.; El santo de los pobres. Ediciones Paulinas, (sexta edición), 1986. Lima.





También puedes ver:

1962 - Celebraciones en Lima por la Canonización de fray Martín de Porres

1962 - Basilica de San Pedro canonización de fray Martín de Porres

Restauran altar de los santos peruanos en la Basílica del Santísimo Rosario de Lima


El domingo 30 de Abril, se llevo a cabo el develamiento del altar restaurado de los Santos Peruanos. En el marco del 431 aniversario del natalicio de Santa Rosa de Lima. Primera flor de santidad de America. Patrona de las Americas y las Filipinas. Patrona de la Enfermeras y de la Policia Nacional del Perú.





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290416 Restauran retablo de los santos peruanos en la Basílica del Santisimo Rosario



230616 Restauran altar de los santos peruanos en la Basílica del Santísimo Rosario de Lima 

Testimonio de Juan Vasquez de la Parra



TESTIMONO DE JUAN VÁSQUEZ DE LA PARRA


"... por los fines del año de 34 asta el 38 asistiéndole yo Juan Basquez de la Parra, español de los Reynos de España, de la Prov° de Extremadura de la ciudad de Jerez de los Caballeros, hijo legítimo de Simón García Cordero y de Ana García su madre y el dho Simón Garcia ministro general del Sto. Oficio de la Inquisición que lo fue por S.M. de la corona de España y que el dho. Simón Garcia pasó a los Reynos de Nueva España y a estos de el Perú... Por los años de 34 llegó a esta ciudad de Lima un hijo del dho Simón García Cordero, el cual se llama Juan Basquez Benegas Espejo y oi de presente se llama Juan Basquez de la Parra el qual se acomodó con el Ven. Fr. Martin de Porras para que le enseñase el oficio de barbero, este declaró algunas cosas conbenientes a su bida y dice ser la primera la que bido, que estando..." (sic)... 

Procesos de su Beatificacion...
(Primer proceso llamado Ordinario).....









Bendiciones...


Parroquias en el mundo...


Parroquia San Juan Macías - Padres Dominicos - Caceres







Parroquia Comunidad Evangelizadora

San Martín de Porres - Guatemala

2a Calle 21-54, Zona 15, Vista Hermosa II
Ciudad de Guatemala



Que nos trae el 2017


18.01.17 Miniserie Vida de Santos vuelve a las pantallas en Semana Santa

  

Prensa Jn19




 Video: EWTN anuncia nueva serie sobre Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres

  

Ver:




San Juan Macías


02 de Marzo de 2017
Conmemoración del 432 aniversario de su natalicio.



Misa solemne
  • Dia 02 de Marzo de 2017
  • Hora 07.00 p.m.
  • Lugar: Basilica del Santisimo Rosario - Convento de Santo Domingo de Lima.

¿Cómo el culto a San Martín de Porres se extendió en el mundo?


Culto al santo peruano está presente en varios continentes. Historiadora chilena Celia L. Cussen lo investigó a profundida


Creditos: Diario el Comercio
09 de Novimbre de 2016

  • José Miguel Silva
  • Periodista
Dos décadas les tomó a la historiadora chileno-estadounidense Celia L. Cussen investigar sobre Martín de Porres, uno de los santos más emblemáticos de este país y que, quizás para sorpresa de algunos, es objeto de culto en casi todos los continentes. Los resultados  de este trabajo han sido publicados en “Martín de Porres. Santo de América”, libro presentado por el Instituto de Estudios Peruanos en la reciente Feria Ricardo Palma.

La obra logra un acercamiento pormenorizado sobre aspectos hasta hoy desconocidos de Martín de Porres, apuntes sobre su lado familiar y datos sobre las dificultades que debió sortear hasta llegar a ser reconocido como santo de la Iglesia Católica en 1962.  Asimismo, esta publicación –originalmente lanzada en 2014 en inglés bajo el título “Black Saint of the Americas” (Cambridge University Press) —consigue ir más allá de la vida natural del referido personaje, mostrando así las claves de su expandida devoción en varios rincones del planeta.

Aquí nuestra charla con la historiadora Celia L. Cussen sobre “Martín de Porres. Santo de América”, libro a la venta en las principales librerías de Lima.

-En el libro usted dice que el culto a los santos es una ventana al imaginario de una sociedad católica. ¿Qué representa el culto a San Martín de Porres en la sociedad peruana?
Creo que Martín es una ventana a lo que significó en un primer momento el barroco en Lima, que es una época peruana de muchísima imaginación en la que la gente era capaz de inventar símbolos nuevos o ubicar héroes que eran como un pararrayos y que consolidaban muchos sentimientos, ideas y realidades sociales de la época. Hay que tener en cuenta que la Lima de 1630, durante la época de San Martín, tenía una mitad (de su población) afro descendientes, y por lo tanto un santo negro tenía mucho sentido en ese momento, y yo creo que fue el resultado de un impulso muy católico pero también de una mirada social amplia que existía en ese momento. Entonces, de ahí él siguió una trayectoria captando nuevos significados en el tiempo. En el siglo XIX, San Martín fue una especie de símbolo de la abolición del tráfico de esclavos y de la esclavitud, y en el XX fue como una persona que encapsuló muy bien las ideas de la opresión de los afro descendientes en América. Es así como justo en su canonización se le reconoce como el santo de la justicia social, de lo universal que es la Iglesia.

-¿Qué problemas aquejaban Lima hace 400 años?
Los problemas que había entonces tenían que ver mucho con el mestizaje, con una población muy mezclada de indígenas que venían de la sierra a trabajar a Lima, de los criollos que ya se sentían en su propia patria y no tan españoles, y también de los esclavos africanos que llegaron a trabajar en casas, obrajes, talleres. Era una sociedad muy mezclada en donde el problema social principal era cómo entender precisamente esa mezcla. Me parece que se abrió un espacio para entender y resolver lo que pasaba a través estos símbolos y figuras.

-¿Se podría decir que en un inicio la iglesia rechazó el culto a San Martín de Porres?
No creo. Él tuvo un apoyo muy grande desde el comienzo. Vivió 40 años en el Convento de Santo Domingo y la jerarquía de los Dominicos le tenía mucho respeto. Ellos y sus familias, que veían en Martín a su sanador y amigo, fueron los que promovieron su culto. Hubo mucha presión. Sin embargo, la Iglesia se demoró mucho en reconocerlo oficialmente. ¿Por qué? No creo que fue tanto por culpa de Roma. De hecho, los primeros testimonios llegaron a Roma desde Lima y fueron estudiados por la congregación de los ritos, y ellos dijeron que sí valía la pena volver a investigar, recoger más testimonios con más preguntas, y enviaron un interrogatorio de regreso a Lima. Lamentablemente, el barco en el que viajaban los papeles se hundió en el Caribe. Hubo una demora porque había que sacar copias de los testimonios. Luego llegarían al Vaticano pero hubo una cierta desviación de la atención. Santa Rosa de Lima fue canonizada, varios santos peruanos fueron declarados venerables, pero creo que ese impulso de los criollos peruanos hacia sus santos en algún sentido languideció. En 1773 fue declarado venerable, es decir, se le reconoció como una persona con virtudes de nivel heroico. Luego SMP tomó nuevos aires en el siglo XIX con la abolición de la esclavitud, donde surge la relevancia de una figura como él por sus orígenes africanos.

-Más allá de lo anecdótico, y este es un tema que usted menciona en su libro, ¿qué representa la imagen de San Martín haciendo comer de un mismo plato a un perro, a un pericote y a un gato?
Un fraile que conoció a Fray Martín cuenta ese episodio en 1663. Él dijo que Fray Martín tenía la capacidad de hacer entrar en razón a los animales, que llegó a dominar a un toro bravo en un convento. Asimismo, según él, Martín pudo calmar a animales como perros y aves. Con el tiempo esto se fue transformando, y ya en el siglo XX se le vio trabajando la convivencia entre las tres razas peruanas. Y ese fue el énfasis que le dio Ricardo Palma en una de sus tradiciones peruanas.

-¿Hasta dónde llega el culto a San Martín de Porres a nivel internacional?
Me ha sorprendido mucho encontrarlo en varias partes del mundo. En Europa, en toda América Latina, también en muchas partes de Estados Unidos e inclusive en Asia. Al parecer, donde iban los dominicos llevaban al santo en el bolsillo. Y por cierto, hay que mencionar que también lo llevaron al África. Es un culto que llegó a ser muy universal en el siglo XIX. Hubo muchas traducciones de la hagiografía tradicional de San Martín de Porres a distintos idiomas. En algún momento incluso los negros de Estados Unidos conocen a este peruano y lo ven como alguien que les interesa por ser un ejemplo de que hasta un afro descendiente puede llegar a ser santo. Incluso se formó una capilla en Washington D.C a nombre del beato Martín de Porres, pidieron fondos a Abraham Lincoln para hacer una kermés en la Casa Blanca. Ahí sacaron fondos para construir una escuelita donde los niños afro descendientes pudieran estudiar, porque no estaban admitidos entonces en escuelas públicas.

¿Aún existe ese colegio?
Ese colegio tuvo que cambiar de nombre porque llegó a independizarse. Pero debo decir que actualmente en Estados Unidos hay 50 parroquias con el nombre San Martín de Porres.

¿Cuál fue la etapa más difícil del proceso que devino en Fray Martín de Porres convertido en santo? Esto si lo comparamos con, por ejemplo, Santa Rosa de Lima.
Santa Rosa de Lima gozó de la unanimidad, como bien ha estudiado Ramón Mujica. Ella captó el interés de la gran mayoría de peruanos, especialmente en Lima. Martín de Porres fue más una figura de los dominicos, y es bien difícil saber quién se opuso a su culto porque ellos no dejan por escritos sus reclamos, pero asumo que su color no le habrá favorecido entre ciertos sectores. Es indudable que se demoró más por ese factor.

Usualmente los libros sobre santos son escritos por católicos practicantes que solo buscan elogiar el lado bueno, sin mirar al personaje  de forma global. En ese sentido, ¿cuál cree usted que es el gran aporte de su investigación?
Creo que el aporte es que le pongo carne a los huesos de este santo y trato de verlo como un hombre. Investigué mucho sobre su familia. Pude conocer que tuvo un hermano en Guayaquil, porque su padre se casó con una criolla en dicha ciudad. Martín tiene una vida familiar muy profunda y detallada. Y creo que otro gran aporte es la explosión de su culto en el siglo XX y todo mirado desde los documentos y no desde la fe. Respeto mucho la hagiografía, pero este libro es un intento de mirarlo más bien desde el ángulo de la historia y sin tantos detalles religiosos.

Estamos en un país con gran proporción de católicos. ¿Cuándo conoció de la existencia de San Martín de Porres?
Mi infancia la llevé en colegios católicos. Yo era muy devota de todos los santos y Martín de Porres era uno de ellos. Ahí lo conocí. Pero mi segundo contacto, y el que motivó esta investigación, se dio en 1983, cuando vine a Lima como turista y conocí su culto en Santo Domingo. Como adulta ya lo vi con otra mirada. ¿Cómo llegó a ser santo una persona de orígenes africanos y en el Perú? Eso me obligó a investigar durante dos décadas en muchos lugares. Por entonces la mayoría de santos eran criollos, blancos, obispos, fundadores de órdenes religiosas o personas con educación.

¿Para qué público está dirigida su investigación?
Quisiera que lo lean mis colegas académicos pero también hice un gran esfuerzo para llegar al público en general, a los laicos, a los devotos de San Martín de Porres y también a los que no lo conocen. Traté de hacer el libro atractivo para que sea una ventana que permita conocer parte de la historia peruana y de los descendientes en América.

¿Tiene algún otro proyecto parecido que esté trabajando en el presente?
De la mano de Fray Martín de Porres llegué al tema de la esclavitud y actualmente estudio la esclavitud urbana en Santiago de Chile. Y este es un lugar que, a diferencia de Lima, donde se negaba y aún se niega la existencia de esclavitud. Y como hoy en dicho país hay una inmigración afro latinoamericana muy fuerte, me parece importante mostrarles a los chilenos la presencia de los afro descendientes en su país. Espero terminar pronto un libro sobre ese grupo en Santiago.